domingo, 26 de febrero de 2012

Día 3 París: Perdidos en París.


16 de enero de 2012.

Esa mañana no madrugamos demasiado. Nos levantamos con calma y, tras desayunar, fuimos a hacer algo de compra para esos días en un supermercado próximo al hotel llamado Intermarche donde por cierto, fui realmente consciente de lo cara que es la vida en París, pagando por ejemplo la pera conferencia a 2,95 €/kilo o a 0,35 €/unidad de kiwis. Después fuimos a llevar la compra al hotel y, una vez concluidas las tareas domésticas pusimos rumbo a nuestro primer destino del día, el Grande Arche de la Défense.

  
Conectamos el GPS y marcamos el destino ¡Qué raro! decía que éste se encontraba a una distancia de 30 kms. Por no razonar un poco y no pararnos a mirar el mapa seguimos a rajatabla sus indicaciones sin ni si quiera preguntarnos si era normal que hubiera tanta distancia. Tras dar vueltas y más vueltas, meternos en una autopista por error por la que tuvimos que pagar 3,50 €, y volver a pagar la misma cantidad para salir y retomar el camino correcto, llegamos a la conclusión de que…

1) No puede ser que el Arche de la Défense esté tan lejos. 

2) Creo que la confianza que depositamos en nuestro GPS es auténtica fe ciega. 

3) Me he dado cuenta de que no he preparado en absoluto este viaje. 

4) ¿Será que los mapas no están actualizados? No puede ser, como mucho son de hace 5 años y el Arche de la Défense lleva construido desde 1989.

5) Que le den al GPS y vamos a sacar el mapa.

Cuando por fin decimos ir por libre ignorando al GPS nos tropezamos de bruces con el Arche de la Défense. Por curiosidad miramos al GPS para ver qué indicaba y, a parte de que según éste faltaban 9 kms cuando realmente lo teníamos a menos de 500 metros, nos decía que tirásemos en dirección a “Puteaux” ¿Puteaux? Fue inevitable no echarse unas risas. Con lo fácil que hubiera sido ver el mapa para darse cuenta de que el Arche de la Défense se encuentra en línea recta con el Arc del Triumphe, que a su vez se encuentra al lado de los Champs Élysées. ¡Aaaagggg!. Bueno, en mi favor tengo que decir que en el mapa que llevábamos no venía muy bien indicado y… resultaba algo confuso…. ejem, ejem, ¡Que no tenemos excusa vaya!

Pero esto no acaba aquí. Finalmente localizamos el Arche de la Défense pero, todavía teníamos que conseguir aparcar y esto iba a ser una árdua tarea, ya que el arco se encuentra dentro del distrito financiero, que a su vez es un laberinto de carreteras, puentes, subterráneos y multitud de parkings públicos y privados.

Tras dar unas cuantas vueltas por este alocado scalextric decidimos que ya era hora de aparcar porque, aunque queríamos ahorrarnos el dinero del parking intentando buscar una zona gratuita o alguna plaza de aparcamiento para discapacitados, teníamos un cabreo de narices. Había que aparcar donde fuese, pagando lo que hiciera falta pero saliendo por dios de aquel coche ya.  Decidimos meternos en el parking de un centro comercial llamado Les Quatre Temps que se encuentra al lado del Arche de la Défense pero, no iba a ser tan fácil….. El parking en si mismo era un laberinto, que si la zona fucsia, que si la mandarina y qué se yo cuantos colores y frutas más. No se si es que ya estábamos obcecados o que para aparcar allí había que tener un máster pero, no conseguíamos encontrar una puerta de acceso al centro comercial, o llegábamos a una zona sin salida, o a la salida misma. Finalmente, y tras dar más vueltas que una noria encontramos una entrada ¡Por fin!.  

Pero, todavía hay más. Buscamos un ascensor para entrar en el centro comercial y lo encontramos, nos subimos, pulsamos una planta y, no se muy bien cómo ni porqué llegamos a una zona sin retorno, es decir, no podíamos volver a coger el ascensor porque no tenía pulsador. Allí no había nada, era una especie de almacén con salida hacia una azotea ¡Ups!. Más cabreados todavía decidimos buscar una salida pero, no había nada parecido a una puerta por ningún lado. De repente vimos salir a un señor de una cámara frigorífica y, fue éste el que nos indicó la salida que, por cierto, no podía estar más escondida.¡Desastroso!

Finalmente, y después de esta odisea llegamos al centro comercial y salimos al exterior. Nos había costado tanto llegar hasta allí que, al principio, mirábamos el Arche de la Défense con algo de desprecio pero, unos minutos después y una vez más relajados fuimos conscientes de la magnitud de la edificación.

  
El Grande Arche de la Défense es un cubo hueco de 35 plantas que mide 108 metros de ancho, 110 metros de alto y 112 metros de profundidad. Su construcción fue propuesta por François Mitterrand, inaugurándolo en el año 1989 con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa.

  
Está recubierto de paneles de vidrio, mármol blanco de Carrara y granito gris. En su parte alta existe un mirador al que se puede subir para ver las vistas panorámicas pero, del cual desconozco el precio.

  
El Arche de la Défense es una especie de puerta y broche final del eje central de París. Éste se encuentra perfectamente alineado con el Arc del Triumphe y el Arc del Carrusel, ubicado junto al Museo del Louvre. 

  
Tras hacer un par de fotos aprovechamos para comer en el centro comercial. Suso optó por un McDonald´s y yo por una pizzería. Después decidimos ir a visitar el Arco del Triunfo pero, primero teníamos que conseguir salir del parking. Tras pagar la friolera de 6 € por 1 hora y 58 minutos salimos, no sin dificultad, de aquel lugar.

Pusimos rumbo al Arc del Triumphe y, a pocos metros de llegar a éste encontramos un aparcamiento libre en la Avda de la Grande Armé. Aquí dejaríamos el coche aparcado el resto del día hasta que volviéramos al hotel.

  
La entrada al arco no es accesible en silla de ruedas, ya que para llegar hasta éste hay que bajar un tramo de escaleras, recorrer un pasillo bajo tierra y volver a subir otro tramo de escaleras. 

  
Como discapacitado y acompañante no nos cobraron nada por la entrada y, me olvidé de ver las tarifas de acceso. Una vez en la base del arco un ascensor nos llevó hasta la zona de exposiciones y la tienda de souvenirs y, una vez allí aparcamos la silla y tuvimos que subir un tramo de escaleras para llegar hasta la terraza. 


  
El Arc de Triomphe, de 49 metros de altura y 45 de anchura se encuentra en la Plaza Charles de Gaulle, en el extremo superior de los Champs Élysées. Fue construido entre 1806 y 1836 para glorificar las victorias de Napoleón y es, probablemente, el arco de triunfo más famoso del mundo. 


  
Napoleón decidió construirlo tras su victoria en la Batalla de Austerlitz en el año 1805, tras prometer a sus tropas que volverían a casa bajo arcos triunfales. Inicialmente Napoleón deseaba que se construyera en la Plaza de la Bastilla, lugar por donde los ejércitos iban a volver de la guerra pero, finalmente se cambió de ubicación. 
  
En su base se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido que recuerda a los caídos de las guerras, lugar en el que permanece continuamente encendida una llama que las asociaciones de antiguos combatientes o víctimas de guerras reavivan todos los días a las 18:30, conmemorando su recuerdo.

  
El Arc del Triomphe presenta cuatro grandes relieves: la Partida de los voluntarios de 1.792, el Triunfo de Napoleón de 1.810, la Resistencia de 1.814 y la Paz de 1.915. 

  
Desde la terraza se ven las doce avenidas que confluyen en el arco, ofreciendo unas impresionantes vistas de la ciudad así como de algunos de los lugares turísticos más famosos de París. Además, estaba empezando a anochecer, por lo que hicimos un poco de tiempo para disfrutar de la puesta de sol y recrearnos haciendo fotos. 

   
Una vez abajo nos quedamos viendo el intenso tráfico de París desde el centro de la rotonda, comprobando una peculiaridad que después confirmamos y es que, en ella los coches que circulan por dentro deben dar preferencia a los que quieren entrar, al contrario de lo que suele ser habitual.

 
De ahí nos fuimos caminando por los Champs Élysées, la avenida más famosa de París, que con sus 1.880 metros de longitud conduce desde el Arc del Triomphe hasta la Place de la Concorde.

  
Digamos que los Champs Élysées se dividen en dos tramos, el primero, que va desde los Champs Élysées hasta Rond Point tiene mucha más vida, ya que la avenida está bordeada de bonitos edificios y tiendas de lujo, estando considerada una de las zonas de compras más exclusivas y caras del mundo. Y el segundo, desde Rond Point hasta la Place de la Concorde, donde la avenida está rodeada de jardines, palacios y teatros.

Esta avenida es un paseo mítico para el mundo del ciclismo. Es aquí donde se sitúa la línea de meta de la última etapa del Tour de Francia además de la entrega de premios final, que se celebra al lado del Arc del Triumphe. En el próximo tour, quien sabe, quizás veamos a algún guiñol subido al podium…..

Y tras caminar viendo tiendas y escaparates llegamos a la Place de la Concorde, construida bajo el reinado de Luis XV. En un principio se denominó Plaza de Luis XV pero, en 1792 se rebautiza como Plaza de la Revolución, siendo este el lugar donde fue instalada la famosa guillotina en la que fueron ejecutados Luis XVI o María Antonieta además de otras miles de personas. Con el fin del periodo de violencia de la Revolución francesa el gobierno decide rebautizarla nuevamente como Place de la Concorde.

  
En el centro de la plaza se encuentra el obelisco de Luxor, un monumento de 23 metros de altura proveniente del Templo de Luxor en Egipto. Luis Felipe I decidió erigirlo en este lugar debido a que, al ser un monumento sin ninguna vinculación con la historia nacional, impediría las querellas y tentativas de apropiación de esta zona por una u otra facción de la Revolución Francesa.


Aquí también se encuentra una gran noria y detrás de ésta el Jardín des Tuileries. Queríamos atravesar el jardín para llegar al Museo del Louvre pero, estaban a punto de cerrar así que fuimos caminando por la Rue de Rivoli hasta el museo.

No eran horas de entrar a ver obras de arte, para ello habíamos destinado nuestro último día en París, donde disponíamos de un par de horas antes de coger el avión. Ese día tan solo queríamos ver el entorno y la famosa pirámide del Louvre iluminada.

  
Esta pirámide de vidrio fue construida por el arquitecto Ieoh Ming Pei en el patio del Museo del Louvre, dotando a París de un atractivo turístico más y al museo de una entrada digna. Su construcción fue propuesta por François Mitterrand e inaugurada en el año 1989 con motivo del 200 aniversario de la Revolución Francesa.

 
Tras hacer algunas fotos y descansar un poco después de tanta caminata decidimos volver al hotel. Para ello cogimos la boca de metro Metropolitain que se encuentra al lado del Louvre y nos subimos a la línea 1 hasta Charles de Gaulle Étoile. Como ya he comentado en otra entrada, muchas bocas y zonas del metro no son accesibles, por lo que tuvimos que cargar con la silla en numerosas ocasiones, así como bajar algunos tramos de escaleras caminando.

  
Y llegamos al coche ¡Menudo frío!. Pusimos rumbo al hotel con la calefacción al máximo. Una vez allí tuvimos que volver a aparcarlo dentro del parking del hotel porque en el exterior estaba todo lleno. Nada más llegar cenamos y nos acostamos temprano. ¡Si es que viajar cansa mucho…..!

Al día siguiente iríamos a divertirnos a Disneyland París. 

5 comentarios:

Enrique dijo...

Hermosas fotos, como siempre, Brujilda.
Y sí, el oficio del turista es duro!

BRUJILDA: dijo...

Y tanto Enrique jejeje. Muchas gracias.

En las nubes. dijo...

Ando perdidilla, pero vuelvo como el guadiana y me encuentro con París, maravillosa forma de volverme a introducir en el mundo bloguero, espero ansiosa la entrada de Disney. Disculpa que te pregunte, pero que clase presupuesto hay que tener para ir a París??

BRUJILDA: dijo...

Hola guapa! Me alegro mucho de tu visita. En cuanto a la entrada de Disney, todavía no está preparada pero no tardaré mucho.
Y en cuanto al presupuesto, todavía no lo hemos calculado, al final del viaje haré una estadística detallada para que le eches un vistazo pero, así a ojo, entre avión, alojamiento, coche de alquiler, parking Barajas, entradas, comida y gasolina fueron aproximadamente 1000 € para 6 días. Eso sí, billete de avión low cost, mucho bocata y McDonalds, haciendo compra y desayunando y cenando en la cocina del hotel y, en entradas nos ahorramos bastante dinero porque en muchos sitios tuvimos tarifa reducida o estuvimos exentos de pago.
Un besito.

Mario dijo...

Paris es una ciudad maravillosa, su historia, su gente, sus museos. Es una de las ciudades más maravillosas del mundo. hoteles en paris son muy variados tienes de los clásicos hostels para estudiantes a los lujosos como el Ritz, una ciudad para soñar