Lunes 21 de noviembre de 2011.
La noche anterior habíamos dejado las maletas
preparadas, queríamos levantarnos temprano para llegar lo antes posible a Cabo
Cañaveral, que se encuentra a unos 90 kms de Orlando, y aprovechar bien el día
que se preveía largo ya que, tras visitar el complejo Kennedy Space Center
volveríamos a Miami recorriendo los 360 kms de distancia que los separan.
A las 9.15 estábamos en el coche poniendo rumbo al
Centro Espacial. Una vez entramos en las instalaciones de la NASA dejamos el
coche en el aparcamiento gratuito del centro de visitantes. La verdad es que
apenas habíamos buscado información sobre el complejo, salvo los días de
apertura y horarios en la página
web así que, hasta que llegamos no vimos los distintos tours que ofrecían.
La entrada general al recinto cuesta 43 $
más tasas por persona y, ésta solo permite el acceso al centro de visitantes,
al cine Imax, así como a los distintos edificios que alberga, cada uno con una
actividad o exposición diferente. Por si sola la visita al centro de visitantes
es un poco escasa así que, el complemento perfecto sería coger uno de los dos
tours que ofrecen. Nosotros escogimos el KSC Up – Close Tour:
Featouring the vehicle Assembly Building. Su precio es de 68 $ más tasas aunque, a nosotros sólo nos cobraron 50 $ entre
los dos más tasas, supongo que con algún descuento por discapacitado. En total
acabamos pagando 144,16 $.
Nada más entrar nos dirigimos al punto de
información, donde nos atendió una mujer en español y nos facilitó un plano en
castellano. Con la entrada al tour nos habían dado una pegatina identificativa
y nos habían asignado una hora de salida, las 12:00 de la mañana, así como un
número de puerta para coger el autobús que nos llevaría a hacer el circuito,
cuya duración estimada era de dos horas.
Como eran las 11:00 y todavía teníamos tiempo nos
recomendaron ir al cine Imax a ver una película en 3D sobre el telescopio
espacial Hubble. Obviamente era en inglés pero bueno, la historia más o menos
la conocíamos así que nos concentramos en las imágenes, que eran realmente
impresionantes. Antes de entrar y aplicándonos lo de "allá donde fueres
haz lo que vieres" compramos unas palomitas y unas chocolatinas
para ver la película y es que, allí todo el mundo estaba comiendo. La verdad es
que nunca había comido palomitas a las 11:00 de la mañana….¡Esto es América!.
Al salir fuimos al área de autobuses, los cuales
eran completamente accesibles. Allí nos reunimos con la guía y el resto de
visitantes de nuestro grupo. Una vez dentro nos entregaron una guía de las
instalaciones en inglés y comenzó el tour, por supuesto única y exclusivamente
en inglés aunque bueno, algunas palabrejas íbamos pillando.
La primera parada fue en uno de los graderíos habilitados
para el público que asiste a los lanzamientos de los transbordadores
espaciales, desde donde podían verse algunos de los edificios y estructuras del
complejo. Al lado se encontraba un pequeño embarcadero donde había multitud de
aves.
Después volvimos al autobús. La siguiente parada
fue en el edificio de ensamblaje de vehículos que habíamos contemplando desde
el graderío en la parada anterior. Entramos en el angar y, además de asombrarnos
con el inmenso tamaño de éste, pudimos ver de cerca el transbordador espacial Endeavour.
Volvimos a subir al autobus y éste nos llevó a
hacer un recorrido por el interior de las carreteras del complejo durante el
cual pudimos ver plataformas de lanzamiento, transportadores oruga, que son los
encargados de llevar los transbordadores espaciales hasta las plataformas de
lanzamiento, así
como los caminos por los que éstos circulan.
La tercera parada fue en un mirador desde el cual
teníamos unas amplias vistas del complejo. En éste había unos paneles
informativos que nos fueron muy útiles para localizar y saber que eran todas y
cada una de las construcciones que veíamos. De camino, y teniendo en cuenta que
es una zona donde abunda diversa vida salvaje, vimos un par
de tortugas y hasta un manatí.
Y llegamos a la última parada del recorrido, el
Apollo/Saturn V Center. Aquí no teníamos límite de tiempo ya que, cuando quisiéramos
volver al centro de visitantes solo teníamos que coger uno de los numerosos
autobuses que pasan cada pocos minutos.
Nada más llegar entramos en una sala donde estaban proyectando un video sobre la historia de la NASA. La proyección ya había comenzado pero bueno, no nos importó demasiado,
para lo que nos íbamos a enterar…
Después entramos en el Teatro de la sala de
lanzamiento donde se recreaba el despegue del Apollo, con alboroto, cuenta
atrás y simulación de lanzamiento incluidos.
Y tras la simulación salimos a una gran sala-museo
repleta de aeronaves reales de la NASA, piezas y otros elementos que resultaron
todo un entretenimiento.
Lo primero que nos encontramos fue un inmenso
cohete lunar de 111 metros desglosado en varias partes. Resulta increible ver
semejante estructura desde tan cerca.
Después hicimos un recorrido por las instalaciones,
viendo desde la colección de trajes espaciales prototipo y artefactos
utilizados durante el programa Apollo....
….hasta pequeños trozos de luna, así como alguno de
los vehículos empleados para llevar a los astronautas a las plataformas de
lanzamiento.
E incluso el Kitty Hawk, el módulo de mando real de
la misión Apollo 14. La verdad es que es un lugar para fantasear viendo aeronaves y artefactos que estuvieron en el espacio.
Antes de coger el autobús aprovechamos para comer
un bocadillo. Por cierto, si queréis comer algo, en el interior de este eficio
hay una pequeña cafetería-restaurante.
Tras pasar un buen rato en el interior del
Apollo/Saturn V Center decidimos volver al centro de visitantes. Al
llegar hicimos un pequeño recorrido por éste. Primero nos dirigimos a ver el
Shuttle Launch Experience, donde simulamos un lanzamiento en vertical en el
interior de la cabina de un transbordador espacial.
A Suso y a mi nos tocó en primera fila. Nos
abrochamos los cinturones y comenzó la cuenta atrás.... La cabina se pone
prácticamente en vertical y hay momentos en que incluso quedamos colgando del
cinto. Esperábamos más acción pero bueno, estuvo bien.
Queríamos entrar en el Shuttel Explorer, una
réplica completa de un transbordador espacial pero, estaba cerrado por reformas
hasta el verano de 2013, una pena.
El resto de edificios del complejo albergan exposiciones
y obras de arte inspiradas en el espacio, imágenes del telescopio espacial
Hubble, consolas de control del Mercury y otros artefactos espaciales, así como
áreas de juegos infantiles. Incluso existe un programa llamado Astronaut
Encounter, donde se pueden conocer a algunos de los astronautas que han viajado al
espacio.
Queríamos llevarnos un recuerdo de la NASA, así que
entramos en la tienda de souvenirs y nos hicimos con un imán para la nevera, el
primero que compramos, así como con un zipo. Por cierto, en todo el recinto
sólo se puede fumar en zonas muy concretas y acotadas.
Y para terminar recorrimos el Rocket Garden, un
jardín repleto de cohetes que cuentan la historia de la exploración del hombre
en las estrellas.
Eran las 18.00, completamente de noche y el Centro
Espacial Kennedy iba a cerrar. Además, todavía teníamos que llegar a Miami.
Durante el viaje fuimos escuchando una emisora hispana de música latina de la
que nos llamó muchísimo la atención la publicidad, fue todo un entretenimiento.
Estuvo lloviendo una parte del camino, nos encontramos con un ciervo a pie de
carretera, e incluso vimos un aviso en los paneles de la autopista anunciando
el modelo y color de un coche que estaba buscando la policía ¡Como en las
películas! jejeje.
Queríamos llegar lo antes posible a Miami así que,
cuando podíamos cogíamos la autopista. En el parabrisas del coche había una
pegatina con la que no hacía falta entrar en los peajes. Un mes después de
entregar el coche nos pasaron el importe de todos los peajes que habíamos
pasado durante el tiempo que lo tuvimos alquilado y, a día de hoy puedo deciros
que el coste total fue del 17,59 € .
Y llegamos a Miami. Volvimos a alojarnos en el Motel Bianco. Esta vez nos tocó una habitación de
la zona anexa al edificio principal. Era bastante más pequeña que la anterior
pero estaba bien, aunque las paredes estaban algo destartaladas. Aún así la
cama era grande y cómoda, y además aparcábamos el coche en la puerta de la
habitación. Eso sí, aquí no había wifi, la señal solo llegaba al edificio
principal por lo que aprovechábamos el tiempo del desayuno para conectarnos y
ponernos un poco al día.
Nos alojamos en el Motel Bianco durante 3 noches y, al igual que
la vez anterior pagamos 52,5 € la noche con desayuno e impuestos incluidos. La
reserva la hicimos a través de Booking.
Y caímos rendidos. Al día siguiente queríamos pasar
un día tranquilito, iríamos a relajarnos a la playa de South Beach.
Gastos del día:
144,16 $ Entradas Kennedy Space Center.
7,48 $ Palomitas y chocolatinas.
37,07 $ Tienda de regalos.
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