miércoles, 2 de mayo de 2012

Día 10 viaje a Miami. Kennedy Space Center en Cabo Cañaveral.

Lunes 21 de noviembre de 2011.

La noche anterior habíamos dejado las maletas preparadas, queríamos levantarnos temprano para llegar lo antes posible a Cabo Cañaveral, que se encuentra a unos 90 kms de Orlando, y aprovechar bien el día que se preveía largo ya que, tras visitar el complejo Kennedy Space Center volveríamos a Miami recorriendo los 360 kms de distancia que los separan. 

 
A las 9.15 estábamos en el coche poniendo rumbo al Centro Espacial. Una vez entramos en las instalaciones de la NASA dejamos el coche en el aparcamiento gratuito del centro de visitantes. La verdad es que apenas habíamos buscado información sobre el complejo, salvo los días de apertura y horarios en la página web así que, hasta que llegamos no vimos los distintos tours que ofrecían. 

 
La entrada general al recinto cuesta 43 $ más tasas por persona y, ésta solo permite el acceso al centro de visitantes, al cine Imax, así como a los distintos edificios que alberga, cada uno con una actividad o exposición diferente. Por si sola la visita al centro de visitantes es un poco escasa así que, el complemento perfecto sería coger uno de los dos tours que ofrecen. Nosotros escogimos el KSC Up – Close Tour: Featouring the vehicle Assembly Building. Su precio es de 68 $ más tasas aunque, a nosotros sólo nos cobraron 50 $ entre los dos más tasas, supongo que con algún descuento por discapacitado. En total acabamos pagando 144,16 $.


 
Nada más entrar nos dirigimos al punto de información, donde nos atendió una mujer en español y nos facilitó un plano en castellano. Con la entrada al tour nos habían dado una pegatina identificativa y nos habían asignado una hora de salida, las 12:00 de la mañana, así como un número de puerta para coger el autobús que nos llevaría a hacer el circuito, cuya duración estimada era de dos horas.

 
Como eran las 11:00 y todavía teníamos tiempo nos recomendaron ir al cine Imax a ver una película en 3D sobre el telescopio espacial Hubble. Obviamente era en inglés pero bueno, la historia más o menos la conocíamos así que nos concentramos en las imágenes, que eran realmente impresionantes. Antes de entrar y aplicándonos lo de "allá donde fueres haz lo que vieres" compramos unas palomitas y unas chocolatinas para ver la película y es que, allí todo el mundo estaba comiendo. La verdad es que nunca había comido palomitas a las 11:00 de la mañana….¡Esto es América!.

 
Al salir fuimos al área de autobuses, los cuales eran completamente accesibles. Allí nos reunimos con la guía y el resto de visitantes de nuestro grupo. Una vez dentro nos entregaron una guía de las instalaciones en inglés y comenzó el tour, por supuesto única y exclusivamente en inglés aunque bueno, algunas palabrejas íbamos pillando.

 
La primera parada fue en uno de los graderíos habilitados para el público que asiste a los lanzamientos de los transbordadores espaciales, desde donde podían verse algunos de los edificios y estructuras del complejo. Al lado se encontraba un pequeño embarcadero donde había multitud de aves.


 
Después volvimos al autobús. La siguiente parada fue en el edificio de ensamblaje de vehículos que habíamos contemplando desde el graderío en la parada anterior. Entramos en el angar y, además de asombrarnos con el inmenso tamaño de éste, pudimos ver de cerca el transbordador espacial Endeavour.



 
Volvimos a subir al autobus y éste nos llevó a hacer un recorrido por el interior de las carreteras del complejo durante el cual pudimos ver plataformas de lanzamiento, transportadores oruga, que son los encargados de llevar los transbordadores espaciales hasta las plataformas de lanzamiento, así como los caminos por los que éstos circulan.




La tercera parada fue en un mirador desde el cual teníamos unas amplias vistas del complejo. En éste había unos paneles informativos que nos fueron muy útiles para localizar y saber que eran todas y cada una de las construcciones que veíamos. De camino, y teniendo en cuenta que es una zona donde abunda diversa vida salvaje, vimos un par de tortugas y hasta un manatí.


 
Y llegamos a la última parada del recorrido, el Apollo/Saturn V Center. Aquí no teníamos límite de tiempo ya que, cuando quisiéramos volver al centro de visitantes solo teníamos que coger uno de los numerosos autobuses que pasan cada pocos minutos. 

 
Nada más llegar entramos en una sala donde estaban proyectando un video sobre la historia de la NASA. La proyección ya había comenzado pero bueno, no nos importó demasiado, para lo que nos íbamos a enterar…

 
Después entramos en el Teatro de la sala de lanzamiento donde se recreaba el despegue del Apollo, con alboroto, cuenta atrás y simulación de lanzamiento incluidos. 

 
Y tras la simulación salimos a una gran sala-museo repleta de aeronaves reales de la NASA, piezas y otros elementos que resultaron todo un entretenimiento. 


 
Lo primero que nos encontramos fue un inmenso cohete lunar de 111 metros desglosado en varias partes. Resulta increible ver semejante estructura desde tan cerca. 


 
Después hicimos un recorrido por las instalaciones, viendo desde la colección de trajes espaciales prototipo y artefactos utilizados durante el programa Apollo....


….hasta pequeños trozos de luna, así como alguno de los vehículos empleados para llevar a los astronautas a las plataformas de lanzamiento.

 
E incluso el Kitty Hawk, el módulo de mando real de la misión Apollo 14. La verdad es que es un lugar para fantasear viendo aeronaves y artefactos que estuvieron en el espacio.

 
Antes de coger el autobús aprovechamos para comer un bocadillo. Por cierto, si queréis comer algo, en el interior de este eficio hay una pequeña cafetería-restaurante.

Tras pasar un buen rato en el interior del Apollo/Saturn V Center decidimos volver al centro de visitantes. Al llegar hicimos un pequeño recorrido por éste. Primero nos dirigimos a ver el Shuttle Launch Experience, donde simulamos un lanzamiento en vertical en el interior de la cabina de un transbordador espacial.


A Suso y a mi nos tocó en primera fila. Nos abrochamos los cinturones y comenzó la cuenta atrás.... La cabina se pone prácticamente en vertical y hay momentos en que incluso quedamos colgando del cinto. Esperábamos más acción pero bueno, estuvo bien. 

Queríamos entrar en el Shuttel Explorer, una réplica completa de un transbordador espacial pero, estaba cerrado por reformas hasta el verano de 2013, una pena.

 
El resto de edificios del complejo albergan exposiciones y obras de arte inspiradas en el espacio, imágenes del telescopio espacial Hubble, consolas de control del Mercury y otros artefactos espaciales, así como áreas de juegos infantiles. Incluso existe un programa llamado Astronaut Encounter, donde se pueden conocer a algunos de los astronautas que han viajado al espacio.

Queríamos llevarnos un recuerdo de la NASA, así que entramos en la tienda de souvenirs y nos hicimos con un imán para la nevera, el primero que compramos, así como con un zipo. Por cierto, en todo el recinto sólo se puede fumar en zonas muy concretas y acotadas. 


Y para terminar recorrimos el Rocket Garden, un jardín repleto de cohetes que cuentan la historia de la exploración del hombre en las estrellas.

 
Eran las 18.00, completamente de noche y el Centro Espacial Kennedy iba a cerrar. Además, todavía teníamos que llegar a Miami. Durante el viaje fuimos escuchando una emisora hispana de música latina de la que nos llamó muchísimo la atención la publicidad, fue todo un entretenimiento. Estuvo lloviendo una parte del camino, nos encontramos con un ciervo a pie de carretera, e incluso vimos un aviso en los paneles de la autopista anunciando el modelo y color de un coche que estaba buscando la policía ¡Como en las películas! jejeje.

Queríamos llegar lo antes posible a Miami así que, cuando podíamos cogíamos la autopista. En el parabrisas del coche había una pegatina con la que no hacía falta entrar en los peajes. Un mes después de entregar el coche nos pasaron el importe de todos los peajes que habíamos pasado durante el tiempo que lo tuvimos alquilado y, a día de hoy puedo deciros que el coste total fue del  17,59 € .

Y llegamos a Miami. Volvimos a alojarnos en el Motel Bianco. Esta vez nos tocó una habitación de la zona anexa al edificio principal. Era bastante más pequeña que la anterior pero estaba bien, aunque las paredes estaban algo destartaladas. Aún así la cama era grande y cómoda, y además aparcábamos el coche en la puerta de la habitación. Eso sí, aquí no había wifi, la señal solo llegaba al edificio principal por lo que aprovechábamos el tiempo del desayuno para conectarnos y ponernos un poco al día.

 
Nos alojamos en el Motel Bianco durante 3 noches y, al igual que la vez anterior pagamos 52,5 € la noche con desayuno e impuestos incluidos. La reserva la hicimos a través de Booking.

Y caímos rendidos. Al día siguiente queríamos pasar un día tranquilito, iríamos a relajarnos a la playa de South Beach.

Gastos del día:

144,16 $ Entradas Kennedy Space Center.

7,48 $ Palomitas y chocolatinas.

37,07 $ Tienda de regalos.